Ya han pasado más de quince días desde que comenzó el año, por lo tanto, quince días en los que mis propósitos para el 2012 deberían haber sufrido algún avance pero…esto es como siempre, queda en agua de borrajas.
Nada más empezar a sonar las campanadas, todavía con resaca de la jornada anterior, me propuse “en el 2012 voy a salir menos de fiesta” ¿Y cómo va esta buena intención?
Nada más empezar a sonar las campanadas, todavía con resaca de la jornada anterior, me propuse “en el 2012 voy a salir menos de fiesta” ¿Y cómo va esta buena intención?
